Mayo de 2006. Número 20
Flor nueva de batallas viejas
Una vida en el siglo XX dedicada a la literatura deja como huella histórica este estremecedor libro de cuentos. Nacido en Madrid en 1941, hijo de la guerra y hermano del pan negro y la cartilla de racionamiento, Méndez entró muy joven en círculos culturales de izquierda de los que brotaron proyectos editoriales sobre los que caía el plomo de la censura.
De aquella herida abierta surge esta voz de la derrota. La obsesión por mantener viva la memoria en el papel hizo que Méndez plasmara su existencia personal y las historias que oyó contar a lo largo de su vida. Un reguero de cartas y manuscritos se convierten en caricias contra el olvido para acercarnos la realidad de los años ‘40 de aquel Madrid donde habitó su infancia, la vida en las prisiones de la posguerra, la soledad del perseguido... Y donde para los vencidos la escritura representa el refugio ante el abismo. Un abismo en el que no hay distinción, porque los personajes que pasan por el libro nos advierten desde la primera línea que se trata de una derrota colectiva.
Armado con “el recuerdo de sus recuerdos”, Méndez nos dejó este testamento literario. Murió poco después de ver publicado su único libro. Y como uno más entre los derrotados, sus ojos no han llegado a ver el justo reconocimiento institucional a su obra.
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