Junio de 2006. Número 32
Carmela, cautiva y desarmada
En la madrileña cárcel de mujeres de Ventas, un grupo de milicianas presas esperan con dignidad la tortura y la muerte en los últimos días de la Guerra Civil. Mujeres rebeladas contra el largo letargo de silencios durante siglos sometidas, saben que el sufrimiento puede reconvertirlas en mansas. Carmelas cautivas sin nada que perder, resisten a una vida extremadamente frágil construyendo emociones en un lugar muerto.
Mujeres de largas trenzas y sueños libres trepando por la espalda, acariciándose las mejillas, tiritando bajo el frío. Mujeres compartiendo nostalgias y quejidos, ojos que miran con miedo en los interrogatorios que otras mujeres (vigilantes, guardias civiles, carceleras...) las infligen. Mujeres añorando a la madre y al compañero que en algún lugar de la trinchera permanece. Mujeres formando en el patio y deseando que nieve, escribiendo abrazos en la distancia, estrofas perdidas en el regazo del tiempo para que nosotras y nosotros, vivos, las rescatemos.
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