Selección de mis trabajos publicados en el periódico quincenal de información crítica Diagonal desde el año 2006

9/05/2010

El marcapáginas: una selección de obras sobre autogestión de la salud

Junio de 2007. Número 57

Lecturas que curan

Las editoriales alternativas se permiten el lujo de publicar libros que se convierten en una herramienta para autocultivar una conciencia de salud integral y armarse con críticas globales a los problemas de la alimentación o el modelo de sanidad.

Aldous Huxley dijo que “la medicina ha progresado tanto que ahora ya todos estamos enfermos”. Y en un maravilloso artículo que llamaba a la desobediencia, Jesús G. Blanca denunciaba que las industrias químicas, tras las II Guerra Mundial, “encontraron dos campos fundamentales” para continuar obteniendo beneficios: la salud (a través de los antibióticos) y la alimentación (a través de los aditivos). Un negocio redondo articulado por el consumo, que desemboca en la dicotomía comida rápida- curación rápida. Citando el libro La teología de la medicina, de Thomas Szasz, recordaba los eufemismos médicos de sus “violaciones de la libertad individual”: estas intervenciones se justifican, decía el psiquiatra, “llamando a las personas "pacientes", al encarcelamiento "hospitalización" y a la tortura "terapia"”.

La deshumanización de la salud: lo que Ivan Ilich llamó “la medicalización de la vida” por una medicina que expropia la salud a la gente. Jörg Blench publicó años atrás Los inventores de enfermedades: Cómo nos convierten en pacientes (Destino), denunciando cómo son tratados como enfermedades físicas meros desgastes del cuerpo humano, el envejecimiento o, incluso, la menstruación.

Salud y cuidado

Frente a esta cadena de barbaridades muy rentables, diversas corrientes apuestan por la autogestión de la salud. Una postura individual, colectiva y global, bebedora de muchas fuentes (la ecología, la medicina alternativa, el higienismo, la antipsiquiatría...) que tiene en cuenta infinidad de factores (físicos, emocionales, sociales...) a la hora de entender la enfermedad como proceso curativo de un cuerpo humano considerado como una máquina casi perfecta y que dispone de sus propios recursos sanadores. En la labor de divulgación, mucho le debemos a Eneko Landaburu y Antonio Palomar. Landaburu publicó el primer manual para la autogestión de la salud, Cuídate, compa (Txalaparta), que no ha dejado de reeditarse para educar en salud a individuos y grupos, y servir de base para talleres.

Palomar escribió La despensa de Hipócrates (Txalaparta), una guía sobre los poderes curativos de los alimentos, un tratado para mantenernos en alerta con lo que comemos bajo el proverbio “que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”. Y recibimos con alegría la noticia de la publicación de La sabiduría de Higea (también en Txalaparta), una continuación del anterior trabajo de Palomar, enfocada directamente al poder curativo del propio cuerpo. De entre el amplio número de libros dedicados a la nutrición, los ayunos conscientes, dietas sanas y otras formas de desintoxicación natural, es reseñable la cantidad de títulos interesantes en los catálogos de RBA o Ediciones Obelisco.

El negocio de la salud

El demoledor Traficantes de salud, de Miguel Jara (Icaria), denuncia el salvajismo de la industria farmacéutica en el mundo. El drama de las patentes (17 millones de personas, según la OMS, mueren al año por no poder pagar sus medicinas) o el caso del VIH que demuestra que negocio y genocidio se escriben con las mismas letras. La aspirina es la causa más frecuente de intoxicación de niños en el mundo, y los efectos adversos son ya la primera causa de muerte en EE UU.

Jara, junto a R. Carrasco y J. Vidal, vuelve al ataque con Conspiraciones Tóxicas (Martínez-Roca), un trabajo de investigación sobre cómo la sombra del poder impide regular los alimentos transgénicos, la energía nuclear o los venenos que la industria química esparce al aire que respiramos.

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