Selección de mis trabajos publicados en el periódico quincenal de información crítica Diagonal desde el año 2006

9/05/2010

Reportaje sobre una exposición acerca de la historia del rock

Octubre de 2006. Número 35

”TERRAPLANE BLUES”, EXPOSICIÓN DE KAMEN NEDEV. MADRID.

La otra historia del rock

“La gente paga por ver a otros creer en sí mismos”. Esta genial frase de Kim Gordon da la bienvenida a ‘Terraplane Blues’, una exposición que propone ahondar en lo profundo de las dimensiones políticas y sociológicas del fenómeno rock en la actualidad.

Sin afán enciclopédico ni propósito alguno de generar un análisis exhaustivo, Kamen Nedev reúne los trabajos de seis artistas para dar con una muestra audiovisual donde adentrarnos en espacios insólitos en los que el visitante se siente como un juguete jugando.

En la inauguración de la exposición tuvo lugar una performance en el escenario de la sala, a cargo de la Discoteca Flaming Star. El evento dejó como impronta un ambiente especial: un escenario abandonado -donde sólo es posible el desconcierto- en una sala casi a oscuras donde varias pantallas van emitiendo imágenes contundentes, mensajes y música destinada a quien se quiera sentar y colocarse los cascos.

Estamos tan acostumbrados a entender la historia del rock desde la visión de las máquinas etiquetadoras, o las cronologías de las revistas, que pasamos rápidamente de la sorpresa a la extrañeza cuando un evento así nos hace reflexionar, por ejemplo, sobre los mensajes de las letras más carismáticas del rock, o nos sienta a mirar fríamente el éxtasis colectivo en un concierto de Jimmy Hendrix o The Doors, o la violencia en un concierto punk lejos de su contexto real, a través de la pantalla de un documental.

En la muestra podemos ver la obra original de directores como Dan Graham (de quien se exhibe el vídeo Rock My Religion, que busca puntos en común entre el culto religioso y el misticismo en los fenómenos musicales, desde el hippismo al movimiento punk, con sus idearios, sus drogas y sus formas de vida) y Jem Cohen, de quien se expone su documental Instrument sobre la mítica banda Fugazi.

En el vídeo Mínimo Rock, Jesús Acevedo intenta “explorar eso que llamamos música rock de una forma más inocente a la habitual, tomando los elementos primarios y elaborando a partir de ahí”. El autor comentó a DIAGONAL cómo fue su proceso de creación: “Estos elementos para mí son, en esencia, el ritmo y lo que dicen las canciones. Y me di cuenta de que formaban parte de mi vida, de mis emociones, de mi construcción como persona un montón de canciones que no sabía lo que decían, es decir, todas las cantadas en inglés. Esto me dio mucho que pensar y entonces busqué desaforadamente traducciones de canciones de grupos de rock que habían formado parte de mi paisaje sonoro. En paralelo, comencé a llevar la cámara de vídeo conmigo durante una buena temporada tomando imágenes de mi entorno cotidiano. Y así empezó realmente la obra. El juego consistió en poner en marcha un proceso de exploración sobre las posibilidades de combinar una cosa con la otra, lo que cuentan las canciones de la vida y lo que yo observaba a través de la cámara en mi entorno de vida, y dar forma a las paradojas, contradicciones o coincidencias que iban surgiendo”.

Rock y subjetividad

¿Por qué creemos en las emociones que otros fingen y las aceptamos y sentimos como nuestras? Felix Guattari, indagando en los elementos constitutivos de la producción de subjetividad del mundo contemporáneo, escribió que “la cultura rock desempeña el papel de una especie de culto iniciático que confiere una pseudoidentidad cultural a masas considerables de jóvenes, permitiéndoles así establecer para sí un mínimo de territorios existenciales”.

Sin olvidar que el fenómeno rock tiene sus raíces en una “rebeldía sin pulir” que muy bien describió Fermin Muguruza en el Breviario urgente para recuperar el lenguaje robado, donde lo definía entre otras cosas como una “búsqueda y encuentro entre lo prohibido”, el mismo Muguruza y otras tantas voces son conscientes de que la industria cultural y el consumo de masas han ido convirtiendo el fenómeno en un circo uniformizado en el que las multinacionales escriben el guión y diseñan los protagonistas en un baile de máscaras que poca gente se cree. Aun así, seguimos asimilando artistas, canciones y discos como obsesiones privadas, manteniendo el sentido de las palabras de Lou Reed, que componía “de tú a tú” para el que sabía que escuchaba a solas en su cuarto en la madrugada, sin filtros en medio. “Es como escuchar a alguien sentado frente a ti”, decía.

Aunque en la exposición observamos ciertos problemas en la recepción de las obras, ya que la muestra se preparó en un tiempo récord y hubo que solucionar algunas incompatibilidades con la política de la sala, es una buena opción para realizar un viaje lúdico a través de nosotros mismos, teniendo en cuenta que la visita requerirá tiempo y sosiego para recorrer cada espacio.

La exposición forma parte de los trabajos premiados en el proyecto Inéditos 2006, que estarán en La Casa Encendida hasta el mes de septiembre.

SOMETIMIENTO Y SUBVERSIÓN

La tesis de la exposición se reduce a que un proyecto de esta clase “debe operar de manera transversal, más allá de códigos específicos, buscando el potencial político, poético y ‘performativo’ de este modo de producción cultural en los intersticios de su lenguaje, allí donde una industria de consumo masivo, capaz de generar unos procesos de subjetivación colectiva que rozan el éxtasis místico, produce a la vez los propios mecanismos ‘performativos’ que la subvierten, y que han conseguido que, a pesar de todo, esta área de producción cultural siga siendo un campo estética y políticamente activo a principios del siglo XXI”.

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